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Parto (Primera parte)

Hace unos meses leí un artículo en una revista muy prestigiosa (de Chile), en la que se hablaba sobre las maravillas del área de maternidad en el hospital donde tuve a mi hijo hace un poco más de un año.

El artículo hablaba sobre salas especializadas, con jacuzzi, con una matrona designada para masajearte los pies y darte lo que sea que necesitaras. Se recalcó que era una madre extranjera y que tenía Fonasa (Fondo Nacional de Salud). Además, se alababa el hecho de que el hospital en cuestión tenía un alto porcentaje de partos normales.

Yo estuve hospitalizada 3 veces antes de tener a mi hijo, básicamente porque tengo un síndrome auto-inmune que podía traer problemas y adelantar el parto, cosa que no sucedió. No puedo decir que la atención fue mala esas veces que tuve que quedarme ahí, las personas que me atendieron se portaron bien y en su mayoría fueron amables. En total estuve casi un mes, y vi pasar a muchas embarazadas, desde niñas de dieciocho años hasta señoras de cuarenta y tantos. Estaba en una pieza compartida.

Recuerdo que cada vez que había cambio de turno, iba el grupo de enfermeras y técnicos pasando por cada cama entregando los datos de cada paciente, en general así me enteré de que tenía preclamcia. Ese día le hablé en el mismo momento a la enfermera jefe que estaba ahí y le pregunté qué era eso y ella respondió “Pregúntale al doctor”. Un amor de mujer. Más tarde ese día pregunté, y eso no era real. Pero, yo ya me había asustado toda la mañana investigando lo que era. Entonces, sí, creo que esas cosas no deberían comentarse frente a los pacientes y menos si no son del todo ciertas.

Una de las veces que me cambiaron compañeras, llegaron dos chicas muy jóvenes con sus bebés recién nacidos, cosa que no debía ser, pero el área de post parto estaba hasta el tope y empezaron a llenar por otros lados. El punto es que escuché cuando llegó una matrona a explicarles cómo, cuánto y cuándo darle pecho a sus hijos y de paso las encontró sucias y las obligó a ducharse. Una de ellas tenía cesárea y no se podía ni mover. Pero, a pesar de que esa  noche no dormí bien, es lo único de lo que podría quejarme en esa etapa. Además, la comida en general estaba muy buena.

Mi problema comenzó después. A mi me inducieron el parto a las 39+4 semanas aprox. primero con una sonda, que te la ponen por ahí abajo y la inflan con el fin de dilatar más rápido. Estuve un día entero con eso colgando, al día siguiente se dieron cuenta de que no había funcionado entonces la sacaron y decidieron usar pastillas. Me las pusieron tarde, como a las 3 o 4pm y tuve que quedarme acostada hasta que se disolviera o algo así. Después me dijeron que debía caminar, así que eso hice, toda la noche. Al día siguiente el interno que trabajaba en el área no aparecía por ningún lado y yo ya tenía contracciones, pero no estaba la orden de llevarme a pre-parto aún. Tuve que esperar hasta las 8pm para ser trasladada, solo gracias a que mi madre y mi suegra buscaron al médico y le explicaron mi situación.

A todo esto, a esas alturas ya me habían hecho tacto unas 5 veces en el día, una de las cuales fue de demostración, porque una matrona joven había sido acusada, por no sé quién, de haber hecho un mal tacto a otra paciente, entonces ella decidió que yo iba a limpiar su honor. El punto es que me hizo tacto, no muy suavemente y luego llamó a su jefa y le dijo “ella tiene 4”, la señora metió la mano sin decir ni permiso, hurgó un poco y dijo sí. Ambas se fueron discutiendo sobre la acusación a la matrona joven y me enviaron de vuelta a la pieza.

Cuando al fin me bajaron a pre-parto, a las 8pm, llegué a una sala con unas 5 camas separadas por cortinas, era un espacio abierto. Contaba con un mostrador donde estaban las enfermeras y había solo un baño sin seguro. Entraba y salía gente a cada rato, entre médicos, matronas, enfermeras, personas de aseo, etc. Y nosotras ahí, con una batita mostrando todo.

Apenas llegué abajo me rompieron y botaron el líquido amniótico, supuestamente para acelerar el proceso. En ese momento, comenzó la peor experiencia de mi vida.

Esa noche, aproximadamente 10 personas diferentes me hicieron tacto, tenía tanto dolor que ya en la número 3 no podía abrir las piernas. Cada vez que alguien del hospital iba a verme, hacían que mi pareja dejara el lugar, por lo que estaba sola.

Durante la noche soporté bien las contracciones, pero cuando estaba con 5 de dilatación pedí anestesia porque no podía más. Me pusieron 3 dosis. Dormí 2 horas con la primera. Luego llegó una matrona a hacer el tacto y dijo que iba en 6.

Tuve fiebre, 38°. Vi a varias enfermeras pasar frente a mi camilla cuchicheando, se miraban y me veían con pena, pero no decían una palabra. Hasta que apareció un médico que nunca había visto. No se presentó ni nada, solo pidió oxígeno y me pusieron una mascarilla, mi bebé estaba casi sin latidos, cuando se estabilizó me dio algo para la fiebre y desapareció. Unos días después me enteré que mi fiebre era producto de una infección provocada por romper la bolsa de líquido amniótico demasiadas horas antes del nacimiento. (Estuve 13 hr aprox.)

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